Por: Ramón Peralta

En la política moderna hay un principio elemental y es que  el conocimiento se construye, pero el techo electoral no se perdona. En Santo Domingo Este, la oposición se enfrenta a un problema de lectura táctica. Hay figuras del pasado que son muy conocidas y arrastran un piso alto de votos, pero que ya tocaron su techo en más de un proceso electoral y pertenecen a estructuras partidarias  debilitadas.

Por otro lado, la Fuerza del Pueblo tiene en el diputado Rafael Castillo al activo con mayor potencial de crecimiento del municipio. Castillo no es todavía el más conocido en el electorado general, pero dentro de su partido es el mejor posicionado para la alcaldía del municipio más grande del país, un dirigente carismático, técnicamente solvente y el único capaz de confrontar a Dios Astacio con datos duros sobre la mesa.

El objetivo estratégico de la Fuerza del Pueblo debería ser  sacar a Castillo a la calle, subir su nivel de conocimiento y posicionarlo frente a la ciudadanía. Sin embargo, un error grave de diseño táctico por parte de algunos sectores sería promover una competencia ficticia en la que el candidato potable  consuma el 90% de su tiempo y recursos en defenderse del fuego amigo de compañeros   en una contienda interna desgastante.

En las juramentaciones del pasado domingo 23, más del 70% de la asistencia en la Circunscripción 3 se alineó abiertamente con Castillo, observándose una situación igual  en el club Pidoca. El 30% restante se divide entre militantes que  apoyan al otro valioso diputado  y dirigentes que, por puro cálculo táctico, prefieren apoyar en silencio a Rafael Castillo . La militancia ya decidió cuál es su carta competitiva; el problema es que la estrategia interna le está restando velocidad y al mismo tiempo le está quitando espacio al otro diputado que en lugar de atender su propia plaza para mantener el escaño,   se está distrayendo fuera de su demarcación política.

Promover el canibalismo bajo el pretexto de que dinamiza al partido es una mentira de la vieja política. La pelea entre compañeros no suma un solo voto independiente, no genera empatía y destruye la percepción de marca frente a la gente y desgasta a los enfrentados.

Ese tipo de contienda forzada es  la clásica trampa de los cangrejos en el tanque que es  una práctica  destructiva donde algunos sectores internos, en lugar de empujar al dirigente que tiene la fuerza para salir a ganar afuera, le jalan las patas para que nadie se destaque La estrategia de un partido que aspira a ganar el municipio más poblado del país no se hace encerrada en la cocina; se hace construyendo unidad en torno a la figura que tiene mayor capacidad de escala.

El enlace y los presidentes de las circunscripciones de la Fuerza del Pueblo más temprano que tarde abrirán  los candados y permitirán que las dirigencias medias que ellos controlan  se expresen libremente. Castillo ya demostró su capacidad de contraste frente al alcalde. Cuestiona la mala gestión del PRM en los medios de comunicación y domina los nuevos lenguajes del poder en las redes para conectar con la fibra emocional del barrio. Por eso fue dos veces vocero y el legislador más votado de la oposición en  su demarcación.

Si la Fuerza del Pueblo quiere disputar seriamente la Presidencia de la República, tiene que entender que la alcaldía de Santo Domingo Este es la pieza clave del tablero. La oportunidad de ganar está servida, pero requerirá romper el tanque, frenar el desgaste interno y apostar todo al candidato con mayor margen de victoria que sin lugar a dudas es  Rafael Castillo